La medicina precolombina y su influencia en Europa del siglo XVI
— algunos datos y aspectos —

(Viejos y nuevos encuentros entre Europa y América Latina: III.,
Eds.: Ferenc Fischer, Gábor Kozma, Domingo Lilón,
Universidad de Pécs, Centro Iberoamericano, Pécs, 2006. pp. 679-701.)


© 2006 Ambrus Attiláné Dr. Kéri Katalin[1] egyetemi docens



Historiografía

      La historiografía ha producido muchas obras acerca de los conocimientos medicinales de las culturas americanas precolombinas. Entre las memorias de los investigadores actúan, por ejemplo, tales restos humanos, en los cuales se encuentran huellas de las enfermedades de entonces, así como su curación, asimismo como fuentes iconográficas, las cuales representan a los curanderos, los instrumentos médicos y los materiales medicinales. Por cuanto los conquistadores europeos destruyeron la mayoría de las anotaciones escritas utilizadas por los pueblos americanos, entre las fuentes escritas relativas al tema de investigación se encuentras aquellas redactadas por los europeos que arribaron al Nuevo Mundo en el siglo XVI. La historia de la medicina precolombina ha sido tratada por ejemplo en obras de Joaquín García Icazbalceta en el siglo XIX, Ramón Pardal[2], Eli de Cortari Germán Somolinos d’Ardois[3], Martínez Cortés[4].

      En relación al análisis del tema tenemos que mencionar aquellas obras, las cuales muestran la característica de la medicina española (europea) de la época de la conquista. (Por ejemplo las obras de Juan Somolinos Palencia) Este cuadro da una muestra del conocimiento médico y de la botánica que tenían aquellos europeos, quienes directa o indirectamente se encontraron con las materias medicinales y resultados de la medicina americana.

      Al tercer grupo pertenecen aquellas obras, las cuales analizan caso por caso la situación americana tras la conquista hasta nuestros días. En éstos tienen cabida además de la presentación de la práctica médica los hospitales latinoamericanos, el análisis histórico de la constitución del cuerpo médico, así como la presentación de las ediciones continentales referentes al tema de medicina. Aunque las tres áreas arriba descritas se relacionan, sin embargo se puede separar muy bien aquel grupo de obras científicas en las cuales podemos leer acerca del complicado proceso de aculturación que ha ejercido una gran influencia (podemos subrayar por ejemplo las obras de Félix Pastor Frechoso[7] y José Pardo Tomás[5]).

      De esta manera vemos que la literatura internacional, especialmente en español, es muy rica respecto a la historia de la medicina latinoamericana. Es incomprensible que en los escritos húngaros de la historia de la medicina se trate de huérfano esta importante área. Claro, en algunas obras podemos encontrar una exposición (corta) del tema. Con relación al tema, en húngaro podemos considerar de básico el libro de Benedek István[6], no obstante de que éste no sobrepasara la prueba científica. En la obra, basada principalmente en elaboraciones alemanas, encontramos una demostración bastante negativa de los pueblos latinoamericanos. Benedek, subestimando los resultados de la medicina, redactó un libro que proclamaba la inferioridad de las culturas, en el cual acentuaba el carácter místico y mitológico de la medicina precolombina, destacando a menudo (a diferencia de lo descrito en la literatura internacional) que la utilidad de algunos medicamentos o procesos curativos no son hoy día desmostrables. La obra „A medicina krónikája” (Crónica de la medicina)[7], la cual igualmente se editó para mayor información a la opinión pública húngara, es exclusivamente eurocéntrica. A manera de concepto dimanan de algunos capítulos informaciones sobre los resultados medicinales latinoamericanos precolombinos y tras la conquista europea. No hay ninguna referencia a los conocimientos medicinales y las materias primas migradas entre los continentes (la excepción es la referencia a la quinina peruana, la cual fue traída a Europa para el tratamiento contra la fiebre y otras enfermedades.)

      Con frustración encontramos en los libros en húngaro que alguien haga referencia a la medicina latinoamericana. Desde el punto de vista de nuestro tema, un valioso ejemplo es la obra de la botánica Járainé Komlódi Magda, aparecida en la serie Világjárók (Trotamundos) titulada „Kukoricaisten gyermekei” (Los hijos del Dios Maíz)[8], en donde encontramos referencia sobre las plantas medicinales y la práctica curativa también.

La medicina precolombina

      En América vivieron pueblos muy diferentes en su nivel cultural, político, económico y social, pero compartían una tradición mágico-religiosa tenían más o menos los mismos conceptos sobre las enfermedades, base de sus teorías y prácticas curativas. En el territorio de América Latina habitaron distintas sociedades que alcanzaron un alto grado de civilización, como las del Antiplano y el sureste mexicanos: tarascos, nahuas, mixtecos, zapotecos y mayas. Sin duda, la medicina azteca y maya sobresalieron poco más que las otras en lo referente al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, tanto en medicina interna como externa.

      La medicina precolombina era asociada con tres factores: con la religión, en virtud de que atribuían a los dioses ciertas enfermedades, así como su remedio; con la magia, porque creían que algunas enfermedades eran provocadas por los hechiceros, y con la ciencia, porque conocían las propriedades curativas de las plantas y de algunos minerales.[9]

      Quienes la practicaban eran los curanderos, que pertenecían a una casta sacerdotal en la que los padres enseñaban la profesión a sus hijos y éstos heredaban el cargo. Las fuentes mostran que el médico gozó de amplia consideración en la sociedad precolombina. Por ejemplo los médicos mayas, ah-men o aztecas, ticitl, eran educados y equiparados a los sacerdotes en el arte adivinatorio, transmitiéndose la profesión con carácter hereditario. Entre los aztecas la profesión médica alcanzó enorme predicamento, su fama la reflejan los cronistas e historiadores de Indias, ensalzando las cualidades y pericia del médico aztéca. (P.e.: Bernardino de Sahagún[10]) La enseñanza de la medicina mexicana mágico-religiosa se realizaba en los templos sagrados.

      Sumamente tenemos que subrayar que en América Latina dificilmente pueden reconducirse a la figura del médico, pués nos encontramos con la enorme diversidad profesional entre los médicos, situadas entre la medicina, la magia y la religión.

      Cabe destacar que la población de Europa debe a los médicos indígenas entre otros productos el tabaco, el bálsamo americano, la goma copal, el liquidámbar, la zarzaparrilla, la tacamaca, la jalapa, la cebada y los piñones purgantes y los distintos vomitivos y diureticos, el remedio azteca contra la mordedura del serpientes, los medicamentos contra los fiebres. Además los indígenas se valían de infusiones, cocimientos, emplastos, ungüentes y aceites. En cirugía utilizaban bálsamo, maripenda, tabaco y otras yerbas.[11] Existía el uso intensivo de drogas alucinógenas. [12] Entre sus prácticas medicinales de los aztecas se incluía el baño de vapor (temazcal).[13]

La medicina española en el siglo XVI.


      Después de la epidemia „muerte negra” del siglo XIV, a fines del siglo XV gran parte de Europa sufrió una nueva y mortal enfermedad, conocida como el „mal francés” o sífilis. Los médicos con ahinco buscaban los remedios de este mal, por eso interesaban tal vivamente por la medicina de América Latina. En el siglo XVI la medicina logró ciertos adelantos con la reaparición de la anatomía, en la que colaboraron hombres sabios pertenecientes a la época del Renacimiento, que se caracterizó por el resurgimiento de las ciencias y la experiencia práctica. Los descubrimientos anatómicos de Vesalio y las teorías de Paracelso renovaron la medicina europea.[14]

      La medicina española del siglo XVI fue como conjunto cultural la más avanzada del momento. El equipo médico de Epaña regía sobre el mundo de entonces con el más alto nivel cultural medio de toda Europa. Sus representantes fueron llamados a otras cortas y países, donde eran estimados y considerados. A través de España, que celosamente guardaba su monopolio, se filtraban al resto de Europa las novedades terapéuticas y de todas clases que ofrecía el entonces Nuevo Mundo. Tenemos que subrayar que „desgraciadamente ningun de los grandes médicos españoles del siglo XVI – con excepción de Hernández – atraviesa el océano, camino de América. (...) En la historia médica de la humanidad, tal vez sea la única ocasión en que se ha producido un fenómeno cultural de tanta transcendencia y sin posibilidades de repetirse. América Latina „entrega” a los conquistadores, en este caso, simples representantes de otra lejana y distinta manera de pensar, un inmenso acervo de elementos y conocimientos terapéuticos y nutritivos con las que desinteresadamente aumenta el caudal de estos materiales en el Viejo Mundo; recibe a cambio, y también en forma desinteresada, el reconocimiento universal de sus conocimientos y la admiración para muchas de sus prácticas originales.”[15]

      Tenemos que hablar también sobre la historia natural de la época renacentista. La historia natural en el siglo XVI en Europa se nos presenta con afán descriptivo y clasificador y con una casi obsesiva fascinación por lo lejano, lo raro y lo desconocido. En la gran época de la expansión geografica, un gran universo de seres y objetos naturales fue puesto a disposición de los estudiosos, que se enfrentaron a ellos con un entusiasmo.[16]

Algunos aspectos acerca del intercambio científico entre España y América

      John Elliott escribe en su libro „El viejo mundo y el nuevo”[17] que el conocimiento de América Latina existieron distintas etapas. Arismendi cita sus pensamientos: „La primera etapa fue la de observación, la segunda de descripción, para conocer esa realidad novedosa, la tercera de propagación para disfundir imágenes e ideas de un universo distinto y la cuarta y última, quizá la más dificil, la de la comprensión, para hacer inteligible esa novedad y poder incluirla en el universo espiritual del pensamiento tradicional europeo.”[18] En el territorio de la medicina también podemos reconocer estas etapas.

      El Nuevo Mundo desempeñó un papel muy importante en el saber de la Europea moderna porque la existencia de América y su aparición como una entidad de derecho propio, constituyó todo un desafió a un conjunto complejo de tradiciones, prejuicios, creencias y actitudes que obligó a los europeos a ensanchar su campo de visión y a organizar y clasificar esa realidad dentro de un nuevo orden de pensamiento.[19]

      Ahora, en esta ponencia yo quiero hacer resaltar (muy brevemente) solamente dos temas de importancia fundamental en contacto con la cultura médica del siglo XVI: la utilización de las drogas nativas en el mercado europeo y la aculturación en la enseñanza de la medicina.

Las drogas

     En lo que concierne a las drogas, los medicamentos, yo quiero sumar unos conocimientos según las obras de Sahagún, de Monardes[20] y de Hernández[21], además según las descripciones de los articulos contemporáneos: las obras de Somolinos Palencia, de Pastor Frechoso, de Pardo Tomás y de los otros.

      „La recepción de las drogas procedentes de las Indias Occidentales en España queda anticipada en la carta del médico Álvarez Chanca, compañero de Colón en su segundo viaje, dirigió al Cabildo de la ciudad de Sevilla en 1493. Sus impresiones sobre la realidad natural de las tierras descubiertas las amplifican y enriquecen, con testimonios fruto de observación directa, los viajeros que llegan a Sevilla y los autores de una literatura que buscó hacer familiar el Nuevo Mundo. Por este camino (...) pudo el médico Nicolás Monardes recoger la información que luego por él difundida supuso la efectiva penetración en la medicina europea de los „simples” terapéuticos americanos. Monardes en sus libros, publicados entre 1565 y 1574 escribe sobre „las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que sirven al uso de medicina”. Una posterior vía de conocimiento la compusieron los viajes científicos: el primero, el ordenado por Felipe II., lleva a Francisco Hernández, con el cargo de Protomédico de las Indias, a tierras de Nueva España. Los resultados de su viaje, que se prolongó desde 1571 a 1577, se recogen en una vasta obra.”[22]

      Entre las drogas podemos encontrar los medicamentos de América „para combatir las manifestaciones dolorosas en general, contándose entre ellas el „sasafrás” y el „carlo santo”. Podemos mencionar además „la piedra de yjada” contra el dolor provocado por la calculosis renal y vesical, un „palo” para combatir males de orina, la „cañafístola” y el „mechoacán” con efectos purgantes, el guayacán, el zarzaparrilla y la quina, el recurso curador más importante de cuantos fueron traídos a Europa de América.[23]

      Bernard Ortiz de Montellano examinó 25 yerbas medicinales del siglo XVI y él certificó que 16 de ellas tiene gran eficacia, es posible que los otros de ellas también están activas. Montellano – usando los métodos bioquímicos más modernos de nuestros días – dió pruebas del saber empírico y experimental de los médicos precolombinos, y podemos establecer que la gran parte de drogas de América Latina pasó la prueba.[24]

La enseñanza

      En esta era en Europa la orientación en la enseñaza de la medicina pasó por dos tendencias: el médievalismo árabe, resultante de la asimilación del conocimiento científico griego, helenístico e islámico, por las universidades medievales a partir de las traducciones del árabe, y el renacentista, basado en el estudio de los textos de la antigüedad clásica. Es decír, todavía en los inicios del siglo XVI los textos leídos en las cátedras de prima y vísperas de medicina eran los libros de Hipócrates, de Galeno y de los autores árabes, entre ellos Ali Abbas, Hunain el Ishaq, Avicena, Rhazes, Averröes y Mesué. Durante el renacimiento desaparecieron las versiones arabizadas de los libros de Hipócrates y Galeno. En España la ruptura con el galenismo arabizado se inició en la Universidad de Valencia, pasando después a Alcalá y a otras universidades.[25]

      Como escribe en su artículo Marta Eugenía Rodríguez, esta orientación también fue seguida en la Nueva España. Por ejemplo en México en la enseñanza de la medicina universitaria el sistema médico hipocrático galénico predominó hasta el siglo XVIII. En la enseñanza superiora del Mundo Viejo y de España la medicina precolombina dificilmente pudó abrir camino.

      El lugar de la transmisión y la conservación de los conocimientos nativos era la educación no institucional y solamente en los hospitales y en unos colegios guardaban ellos. Sahagún por ejemplo escribe en su libro sobre el colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco que para conocer los métodos terapéuticos indígenas y las drogas él consultó a varios médicos tlatelolcos que daban clases en este colegio.

      En Europa hubó necesario el tiempo bastante para difundirse los conocimientos medicinales de América. Enfrente de la difusión muy rápida de las drogas y medicamentos simples, la expansión del saber teoretical se realizaba muy lentamente. La razón, la causa de esta diferencia es la desigualidad de los intereses en las diferentes partes de la vida. Las yerbas, drogas medicinales pudieron aliviar los sufrimientos de la población europea, la gente continuamente buscaba a los medicamentos nuevos. Así el comercio de las drogas aprovechó enorme fruto. Este hecho hizó dar prisa la colección de los materias médicos del Nuevo Mundo y los conocimientos más amplios en contacto de ellos.

      Los conocimientos universitarios, basandos en los libros viejos y en la structura formada durante los siglos, no pudieron cambiarse de un día a otro. Tenía que cambiar el modo de pensar los sabios, quienes antes tenían que recoger los conocimientos, traducir el saber medicinal de América al latin y a las otras lenguas europeas, tenían que retasar y restucturar sus pensamientos. Y al final tenemos que subrayar que la impresión de la medicina americana ocurrió en Europa en tal período, cuando en el círculo de los conocimientos medicinales llegó un cambio fundamental (por ejemplo se ve en las obras de Vesalio y Paracelso), por eso la atención de los sabios europeos se dividó entre los resultados medicinales del Viejo y del Nuevo Mundo.

      A pesar de la aculturación evidente entre la medicina europea y americana, los conocimientos precolombinos estaban y estan presentes en menos medida que merecen.

Conclusión

      Numerosas epidemias y enfermedades mortales amenazan a los habitantes de la tierra. En los últimos dos siglos las materias medicinales naturales, las plantas medicinales y el uso de las prácticas curativas también tradicionales han sido desplazadas a un segundo lugar. Hoy en día las poderosas empresas farmacéuticas productoras de medicamentos sintéticos y de instrumentos médicos supermodernos, ejercen una significativa influencia en las ciencias médicas.

      Sin embargo, cada vez se presta más atención a las antiguas y anteriormente comprobadas materias y técnica, así como en las ciencias médicas también (de nuevo) pasan a primer plano cada vez más los puntos de vista holísticos.

      Nuestra investigación demuestra que 400-500 años atrás nuestros antepasados europeos fueron capaces de servirse de la riqueza medicinal latinoamericana, trayendo consigo plantas, procesos de operaciones de médicos incas, aztecas y otros. Al mismo tiempo transplantaron los conocimientos europeos al Nuevo Mundo; facultades universitarias, ricas editoriales y hospitales son características de este proceso. El examen de las fuentes revisadas (lo cual no es más que los pasos iniciales para la presentación del tema en Hungría) muestran ya muy claramente que el análisis de la historia de la medicina es un área apropiada para la revelación matizada del fenómeno de la aculturación.

      Es completamente seguro que vale la pena dirigirnos hacia América Latina con los ojos bien abierto y el corazón hinchado, tal cual lo hicieran medio siglo atrás los viajeros europeos (médicos, misioneros). Ha llegado el tiempo de que aparezcan en la lengua húngara tales obras de la historia de la medicina, en las cuales Centro y Sudamérica ocupen un lugar de honor. En esta área científica, tal cual en el caso de otras disciplinas (por ejemplo, en la historia de la educación y de la cultura), es indispensablemente necesario el panorama de las culturas de los pueblos no europeos. Esto no es sólo necesario, sino también muy importante también para esta humanidad incapaz de superar los problemas actuales.

Bibliografia

Fuentes
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Notas
  1. Historiadora, catedrática, docente; Departamento de la Historia de la Educación y Cultura, Facultad de las Humanidades, Universidad de Pécs, Hungría

  2. PARDAL, Ramón: Medicina aborigen americana. Humanior, Biblioteca del Americanista Moderno, Sección C., tomo 3, Buenos Aires. 1938.

  3. ARDOIS, Somolinos Germán de: Historia y medicina: figuras y hechos de la historigrafía médica mexicana. Impr. Universitaria, México, 1957; Capítulos de historia médica mexicana. I-III. México, 1979.; La fusión indoeuropea en la medicina mexicana del siglo XVI. IN: Medicina novohispana. Siglo XVI: Tomo II. Academia Nacional de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1990.

  4. CORTÉS, Martínez F. (ed. gen.,): Historia general de la medicina en México. UNAM, México, 1984.

  5. TOMÁS, José Pardo: El tesoro natural de América. Colonialismo y ciencia en el siglo XVI. Nivola, Madrid, 2002.

  6. BENEDEK, István: Varázslás és orvoslás az azték, maya és inka birodalomban. Magvetõ, Budapest, 1976.

  7. SCHOTT, Heinz: A medicina krónikája. Officina Nova, Budapest, 1993.

  8. JÁRAINÉ KOMLÓDI, Magda: Kukoricaisten gyermekei. Gondolat, Budapest, 1984.

  9. Medicina tradicional. http://www.edomexico.gob.mx/newweb/servicios/civica/pasajes/medicina.htm (2005.01.14.)

  10. SAHAGÚN, Bernardino de (1969): Historia general de las cosas de Nueva España. Porrúa, México, D. F. I-II.

  11. Medicina tradicional... op. cit.

  12. PARDAL, Ramón: El peyotl, una raíz difundida en todo el México precolombino. http://www.siicsalud.com/dato/dat025/01816007.htm (2002.03.04.) p. 1.

  13. PEDRON, Martin: Le tour du monde des bains de vapeur. IN: L’Histoire, 2004, No. 286, avril, pp. 60-63.

  14. Medicina tradicional... op. cit.

  15. ARDOIS: La fusión indoeuropea en la medicina mexicana op. cit. p. 128.

  16. TOMÁS: El tesoro natural de América op. cit. p. 19.

  17. ELLIOTT, John: El viejo mundo y el nuevo. Alianza Universitaria, Madrid, 1984.

  18. ARISMENDI, Andrea L. La convergencia científica entre España y América: el caso de la medicina. siglo XVI. IN: FAUVE, Gonzalez de, ESTELA, María (coord.): Medicina y sociedad: curar y sanar en la España de los siglos XIII al XVI. Instituto de Historia de España „Claudio Sánchez Albornoz”, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1996. p. 247.

  19. Arismendi op. cit. p. 247.

  20. Véase: MONARDES, Nicolás: La Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1565-1574). Ministerio de Sanidad y Consumo, Madrid, 1989.

  21. Véase: HERNÁNDEZ, Francisco: Obras completas. Ed. dir.: ARDOIS, Somolinos Germán de, 7 vols. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1960-1984.

  22. GRANJEL, Luis S.: Las repercusiones médicas del descubrimiento. IN: La medicina en el descubrimiento. Universidad de Valladolid. Acta Historico-medica vallisoletana XXXIV. Valladolid, 1991. pp. 33-34.

  23. Ibidem p. 36.

  24. MONTELLANO, Bernard Ortiz: Empirical Aztec Medicine. IN: Science, 18 April, 1975, Vol. 188 Number 4185. pp. 215-220.

  25. RODRÍGUEZ, Martha Eugenia: La Real y Pontífica Universidad y las cátedras de medicina. IN: Medicina novohispana. Siglo XVI: Tomo II. op. cit. p. 266.


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