El reflejo de los cambios históricos del siglo
XX a través de los libros de texto en Hungría


(20. századi történelmi sorsfordulók tükrözõdése
a magyarországi tankönyvekben)

(ISCHE XXII. El libro y la educación, Alcalá de Henares, 6-9 septiembre 2000)
– Nemzetközi neveléstörténeti konferencia A könyv és a nevelés címmel –


© 2000 Ambrus Attiláné Dr. Kéri Katalin egyetemi docens


Introducción

      Ya desde la antigüedad los libros de texto son adherentes importantes de la educación institucional. Con la ayuda de éstos, los escolares reciben informaciones sobre el mundo, y de su desarrollo intelectual, los libros hacen un gran aporte a su evolución moral.

      Los libros de texto son fuentes muy importantes de la historia de la pedagogía, pues ellos reflejan el modo del pensamiento, las acciones históricas y los resultados científicos de una época. En esta conferencia presentamos – con unos ejemplos típicos – la historia de la educación húngara de nuestro siglo. Los libros de texto han sido el espejo de la política cultural y de los cambios ideológicos de Hungría.

      La lectura pone de relieve dos épocas de la historia húngara: los años veinte, cuando en Francia (en el Castillo de Trianon) los países vencedores firmaron el tratado de paz, a consecuencia del cual Hungría perdió 2/3 parte de su territorio. Debido a este trauma, en Hungría pasó a primer plano la idea de reunificación del país, reforzándose la identidad nacional. En esta época, en todos los libros de texto se encontraban textos sobre el amor a la patria, sobre la reintegración de los territorios y sobre los valores culturales del pueblo húngaro.

      La otra época examinada es la primera mitad de los años cincuenta, cuando en Hungría empieza a desarrollarse el aparato estatal de tipo soviético. En el país, bajo la dirección de un comunista, Matias Rákosi, en la instrucción pública se presentó también el seguimiento del modelo soviético: la economía socialista planificada, la dirección duplicada de la educación pública – del ministerio cultural y de la sede central del Partido de los Obreros Húngaros (MDP) –, la idea del internacionalismo y el movimiento estajanovista. Los libros de texto de este periodo entretejieron esta nueva, para el pueblo húngaro desconocida ideología. Esta ponencia presenta cómo se usaban los libros de texto para la educación ideológica en los dominios de casi todas las ciencias.

      Las fuentes fundamentales de esta investigación son los libros mismos; en el análisis de éstos utilizamos otras fuentes también, por ejemplo periódicos, leyes, decretos ministeriales, disputas parlamentarias y las memorias de testigos de la época.

La situación de Hungría después del tratado de paz de Trianon

      Después de la Primera Guerra Mundial la Monarquía Austro-Húngara se desintegró. En 1920 el Tratado de Trianon redujo la superficie y la población de Hungría a una tercera parte, dando origen a importantes minorías húngaras en los países circundantes.

      En esta situación fue muy difícil gobernar el país y reanimar a la población. En las escuelas cada mañana se oraba por la reunificación de los territorios desmembrados, por el regreso de la población separada. En el foco de la educación nació la idea de la supremacía cultural de Hungría. Con el Tratado de Trianon el país perdió dos tercios de sus escuelas y como las nuevas fronteras se trazaron de acuerdo a los ríos y las líneas férreas, y no de acuerdo terreno de la vida, muchos niños se quedaron sin enseñanza.

      En los años 1920 en Hungría la instrucción pública y la cuestión de la cultura se convertieron en el dominio estratégicamente sobresaliente. Durante la dirección del ministro de cultura, Kunó Klebelsberg, la idea de la supremacía cultural pasó a primer plano: los ideólogos dominantes de la época pensaban que Hungría tras haber perdido 2/3 partes de su territorio y población estaba estropeada economica y militarmente, y en la repartición territorial vencida por sus vecinos. Pensaban que Hungría yá no tenía más posibilidades por esta posición catastrófica para demostrar su talento científico y cultural. En interés de la superación esperada durante decenios, se construyeron más de 5000 escuelas y viviendas para los maestros, se crearon los centros científicos y se organizaron los colegios científicos en el extranjero, por ejemplo en Roma, Viena y Berlín.

      Hubo tal año, cuando el Ministerio de Educación y Cultos pudo gastar para desarrollos culturales el 21% del presupuesto nacional.

Los libros de texto en esta época

      Los años de 1920 trajeron reformas sobresalientes con respecto al sistema escolar de Hungría. El mercado de los libros de textos se amplió, dándose así una rica selección de libros a disposición de las escuelas. Según el decreto ministerial de 1925, cada magisterio de las escuelas tenía que examinar el contenido de los libros de texto y elegir aquellos más convenientes al trabajo y a las tradiciones de su escuela. Existía un Comité Nacional de los Libros de Texto, así como y muchas editoriales. En ésta época se puso en práctica el que los niños pobres heredaran los libros de texto. Era frecuente que estos libros fueran escritos por excelentes autores, poetas y hombres de ciencia, quienes tomaron en consideración las peculiaridades de cada uno de los escolares. Ellos prestaban mucha atención en la creación de los textos, la precisión, el perfecto uso de la lengua húngara y el encaje de hermosas ilustraciones, las cuales realizaban sobresalientes dibujantes y pintores de la época.

      En los libros de las escuelas primarias aparecieron en gran porcentaje textos sobre los paisajes de la Hungría perdida, sobre las tradiciones y las costumbres húngaras, sobre la historia heróica y la glorificación de los héroes conocidos y „anónimos” de Hungría: los reyes anteriores, los jefes del ejército, los políticos, los policías, los soldados y los caídos en las guerras.

      Muchas veces se escribieron textos sobre el deseo de la reintegración del territorio de la Hungría histórica. Las primeras palabras de la muy conocida oración en la iglesia catolica, el „Credo” se transformaron a la forma siguiente:

„Yo creo en un Dios,
yo creo en una patria,
yo creo en una eterna verdad divina,
yo creo en la resurrección
de Hungría,
Amén.”

      Estas líneas transformadas se hallaban en todos y cada uno de los libros escolares, dando inicio la escuela cada día con esta oración.

Los años de 1950

      Hungría participó en la Segunda Guerra Mundial junto con Alemania, pues de esta coalición esperaba la reintegración de su territorio original. Según la primera y segunda decisiones de Viena (1938 y 1940), las regiones voluminosas volverían a formar parte de Hungría, teniendo el país que „pagar” un precio muy alto por ellas. Estos tratados reintegraban a Hungría los territorios perdidos en 1920: la parte meridional de Eslovaquia y la región septentrional de Transilvania.

      Como aliado de Alemania, Hungría estuvo en el escenario de la guerra, perdiendo en las batallas a una gran parte de su población y edificios, sobre todo en 1944-45.

      Aunque en los dos ultimos años de la guerra hubo débiles intentos por parte de los húngaros para salir de la guerra, para acorder un acuerdo de paz y organizar la oposición antifascista y la lucha de guerrillas, el gobierno húngaro al permaneció al lado de Alemania hasta el final. En 1944 los nazis ocuparon Hungría, desconfiando de su lealtad como aliada. Durante el curso de la Segunda Guerra Mundial las tropas húngaras sufrieron graves bajas en el frente soviético. Al final de la guerra los fascistas asumieron el gobierno del país, deportando a unos 600 mil judíos.

      En abril de 1945 Hungría se vio liberada de la dominación fascista por las tropas soviéticas y este hecho selló por casi 50 años la suerte del pueblo húngaro. Este año de 1945 se inició la democratización del país; Hungría se inclinó totalmente a la izquerda solamente en 1947. Este año fue „el año del giro”, porque después del acuerdo de paz de París las potencias vencedoras trazaron nuevamente las fronteras de 1920 de Hungría (con unas correciones negativas para el país), prolongando la presencia de las tropas soviéticas (estuvieron en Hungría hasta 1989).

      En esta posición, cuando en los países vecinos y en la región también se produjeron „las democracias populares” (Checoslovaquia, Rumania, Polonia, Bulgaria y la Republica Democrática Alemana) y cuando la guerra fría dividió el mundo, Hungría no tuvo muchas posibilidades para hacer una política independiente. En las elecciones de 1947, con manipulaciones, triunfó el Partido Comunista; y desde 1948 se convirtió en el Partido de los Obreros Húngaros, consolidándose grado a grado el sistema del partido único. En este mismo año se secularizaron todas las escuelas en Hungría. (La secularización alcanzó el 65% de las escuelas.) La dirección de la educación pública se duplicó, el Comité Estatal de Planificación – teniendo trato con el centro del partido MDP – era el órgano principal, más importante que el Ministerio de Educación Pública.

      En este tiempo, Matias Rákosi, comunista líder del partido, era el primer hombre del país, como Stalin en la URSS.

Los libros de texto en los años de 1950

      En su momento en los libros de texto del país reflejan muy bien las características de la época. Los textos desempeñaron un gran papel en las ideas sobre la amistad entre la URSS y Hungría, la agitación para colectivizar la agricultura, la necesidad de la organización de las haciendas colectivas, la glorificación de Stalin, Lenin y Rákosi, el culto a la personalidad.

      Las ilustraciones y los textos de los libros escolares sirvieron a la educación ideológica y el apoyo de la política del Partido MDP. Durante mis investigaciones analicé los libros de texto de la escuela primaria, sobre todo los catones, los libros de literatura, geografía y matemáticas.

      En este tiempo, en Hungría existía la edición estatal de los libros escolares y en las escuelas primaria de ocho años fueron usadas las coleciones unificadas. Por orden del Ministerio de Educación después de 1945 organizaron la distribución central de los libros de texto. Aunque en 1946, durante el concurso de la preparación de los libros los autores recibieron una indicación pedagógicamente exacta, en la década de 1950 las directivas cambiaron.

      En 1946 los especialistas de la empresa editora escribieron que los escolares y profesores de Hungría tenían la necesidad de libros que contuvieran los textos „sobre la verdad, la realidad y los hechos”, los cuales están basados „en la objetividad humanista y científica, sin la tendenciosidad ideológica”.

      En 1950 el Partido de los Obreros Húngaros ordenó que „a tal ritmo como es posible prácticamente, los libros de texto, el plan de estudio y la materia de enseñanza tienen que radiar la ideologia del marxismo-leninismo.”

      En 1949 se fundó la Empresa Editora Nacional, la cual tenía un papel central en la edición de los libros de texto en Hungría. Esta empresa tenía solamente el deber de imprimir y difundir los libros, la elección de los autores, el control del contenido de los textos y leerlos para recomendarlo que sucedía en el departamento de los libros escolares del Ministerio. En el año escolar 1950-51 en todas escuelas húngaras entraron en vigor los planes de estudios absolutamente nuevos. Por eso se hizo necesario escribir nuevos libros de texto. En estos años las escuelas húngaras se convertieron en lugares muy importantes de la „lucha ideológica”; un arma a tomar en cuenta fue el libro, con el cual – a menudo desconsiderando las pecularidades de los niños – los ideólogos querían formar el pensamiento y la mentalidad de la juventud.

      La parte orgánica de este esfuerzo fue la representación de la biografía de los líderes comunistas en los libros de textos, elevando sus pensamientos y luchas por los trabajadores y los pobres. Por ejemplo, la popularización de Stalin y Lenin estaba compuesto de la presentación de su papel en la organización del movimiento obrero. Ambos eran presentandos como „los grandes combatientes y sabios maestros” en los libros de texto.

      El líder del Partido de Hungría, Rákosi, también era un personaje sobresaliente en los libros. Su figura y sus hechos acompañaban cada día a los escolares: él sonreía en los carteles de las escuelas, estaba en el centro de todos los libros que leían los niños y en todos los periódicos escritos para los adultos. En los catones y en los libros de literatura se acentuaba su figura; que ya en su niñez había participado en el movimiento obrero e impresionado a muy conocidas personalidades, como, por ejemplo al famoso poeta, Attila József. Los libros de texto contaban los relatos de su vida y de su personaje, y le dignificaban con atributos absolutamente positivos: „sencillo, modesto, humilde, justo, benigno, ingenioso y amable”.

      Muchas lecturas trataban sobre tales encuentros cuando Rákosi ejercía gran influencia sobre los obreros, los mineros, los escolares, presentándose en los libros como un hombre sobresaliente, quien conocía muy bien la vida, la suerte de cada ciudadano, los muy graves problemas del país, pero como el único político capaz de conocer y sanearlo todo. Él era como un buen padre de Hungría. Los autores de los libros escolares y los periodistas escribieron sobre él que „Rákosi es a la vez el hijo y el padre de su pueblo y está en casa en todos los lugares del país.” En los libros de textos los escolares podían leer día a día que solamente Rákosi era capaz de regir Hungría y el pueblo húngaro le saludaba por todo.

      En todos los libros se podía leer citas de los textos de Rákosi, qué pensaba sobre la lucha por la paz, sobre la construcción de una nueva sociedad, el socialismo y sobre la emulación socialista. En muchos libros de texto presentaban su retrato; y su figura era el centro en „el arte socialista”, en las pinturas y las estatuas monumentales.

      La manifestación del culto a la personalidad en los libros de texto fue experimentada hasta la revolución húngara del 1956; desde 1957, en los libros reformados, aparecían los héroes-niños, desapareciendo los líderes políticos, excepto Lenin, quien era una figura permanente en los textos y las canciones revolucionarias.

      La ideología de la época se reflejaba no sólo en los libros de texto de literatura e historia, sino en los libros de aritmética. Un ejemplo típico del año 1952, del libro de matemáticas para cuarto grado: „Un campesino quien cultiva su tierra individualmente, sembró 95 kilos de centeno. Después de la cosecha él pudo trillar 1140 kg. Su producción era de cuántas veces más? En su vecindad, en la cooperativa, con la misma cantidad de tierra, la cosecha era 16 veces más que la suya. Cuántos kilogramos cosechaban en la cooperativa y por qué tenían más producción que el campesino individual?” Otro ejercicio, el cual ilustra muy bien la antipatía hacía los países capitalistas, la condición de los obreros de allí: „En una fábrica francesa trabajaban 360 obreros. El propietario de la fábrica despidió a una tercera parte de ellos, porque a causa de los artículos industriales americanos él no podía vender sus productos con un alto beneficio. Cuántos obreros se quedaron en paro?”

      Los libros de matemáticas siguieron los cambios de la política interior y exterior, como un barómetro sensible. La guerra fría, la carrera armamentística se presentaban en los distintos ejercicios, y las armas, los cartuchos, los carros de combate figuraban en los libros como unidad de cálculo.

      Cuando, por ejemplo, se malograron las relaciones entre Hungría y Yugoslavia, (pues Tito aceptó la ayuda de los Estados Unidos), en los libros de matemáticas, en los ejercicios, se presentó una verdadera lucha contra los yugoslavos, contra la vecina sur de Hungría.

      „Tito, y su banda, es el provocador depravado, oscuro y asesino, mercenario de los imperialistas” – se podía leer en un libro escolar titulado „El mundo de los números” de 1952.

      El libro publicó una caricatura de Tito y el siguiente ejercicio: „Durante el año 1950 Tito y sus seguidores violaron las fronteras del estado úngaro muchas veces. Por tierra: 769 veces, por aire: 25 veces y por río 1 vez. Cuántas veces ellos violaron nuestras fronteras en 1950?”

      En los libros aparecieron además la guerra de Corea, el movimiento estajanovista y otros hechos políticos. En esta época los libros de texto se vieron doblemente juzgados tanto por los pedagogos y especialistas de la educación pública que los juzgaron por su maximalismo, por el gran contenido político; y por otra parte las superioridades políticas y escolares (según el culto a la personalidad y los dogmas ideológicos) exigieron una acentuación más vigorosa de los aspectos políticos-ideológicos.

      En la primera mitad de los años ’50 los libros de texto reflejaron los hechos y la política de la época como: los periódicos, los programas de televisión y la radio. Los libros de texto – como los instrumentos muy importantes – contribuyeron considerablemente a la educación ideológica, y junto con los planes de estudio y otros documentos de la historia de la educación, son significativas fuentes de una época. Con ayuda de ellos se puede examinar y conocer mejor la historia y viceversa: ellos no pueden ser analizados sin comprender el pasado.

      En resumen: en la historia del siglo XX en Hungría hubo muchos giros políticos, haciendo imposible separar los acontecimientos. El país tenía muchas dificultades con su sistema político, con la pérdida de la 2/3 parte de su territorio y la población en 1920, con sus límites forzados por Alemania y la URSS. Hungría era geográficamente un estado tapón desde hacía ya 1000 años en Europa.

      Analizando las fuentes de su historia podemos comprender el pasado y planificar su futuro. En relación a esto, para conocer mejor la función del sistema educativo de Hungría, es condición indispensable analizar los libros escolares.

      La conclusión de esta investigación es que los cambios históricos e ideológicos, la influencia del cambio del sistema político, siempre se reflejaba en las escuelas, y – naturalmente – en los libros de texto. Los libros son solamente un elemento (muy importante) del trabajo escolar. Ellos pueden determinar el pensamiento de todas las generaciones, siendo los instrumentos más sobresalientes y utilizados de los conocimientos escritos y aprendidos de la enseñanza ideológica. Aunque la influencia de los libros no es absoluta y única, no se puede subestimar su importancia en el proceso de la educación.

Dra. Katalin Kéri
Universidad de Pécs,
Hungría



Pécsi Tudományegyetem — BTK – Neveléstudományi Intézet – Nevelés- és Mûvelõdéstörténeti Tanszék
H-7622 Pécs, Ifjúság u. 6. — Tel: (72) 503-600 / 4366
© Dr. Kéri Katalin tanszékvezetõ egyetemi docens, 2004 ()